Asociación Puertorriqueña de Economía Política

150 años de El Capital y la Economía en Puerto Rico

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Autor: Ian J. Seda-Irizarry

Este mes de septiembre se cumple siglo y medio de la publicación de la primera edición del primer volumen de una obra que sigue iluminando los giros, tanto exitosos como catastróficos, del sistema capitalista global. Ese libro de 1867, El Capital, fue producto, entre otras cosas, de largos años de estudios exhaustivos y de grandes sacrificios personales. Su autor, Karl Marx (1818-1883), creció en un mundo que tenía muy fresca la memoria de la Revolución Francesa, y sus contribuciones marcaron época y daban continuidad a la encomienda de pensadores como Galileo Galilei, al querer problematizar y desmitificar el entendimiento prevaleciente que había de cómo operaba la realidad.

La crítica desarrollada por Marx en ese libro mostraba cómo instituciones como el dinero, la división del trabajo, el trabajo asalariado, la propiedad privada y el mercado ocultaban la procedencia de la ganancia capitalista, i.e.estaba basada en la explotación de los trabajadores. Ese develar de lo que está oculto fue un principio que corrió todo su trabajo, culminando en su análisis del capital que rinde interés como el “más perfecto de los fetiches” (apariencia de dinero que produce dinero) en el volumen 3 de esa obra, publicado póstumamente en 1894.

Años antes Marx había analizado las relaciones de dependencia y desigualdad entre trabajadores y propietarios vía su análisis del trabajo enajenado. En su obra magna iría más allá al proveer los elementos para comprender algunas de las tendencias de un sistema que, aparte de las virtudes que muchos le puedan encontrar, tiene como resultados (si se nos permite la simplificación) que haya hambre y que sobre pan, y que personas sin techo observen al otro lado de la calle casas vacías, Estos y otros acontecimientos apuntaban a la irracionalidad de un sistema cuyo criterio de operación era la ganancia, aún cuando se sacrificara al creador de la misma.

Hay algunos puntos importantes de encuentro entre la obra de Marx y la disciplina económica moderna. Por ejemplo, está el fenómeno de incertidumbre que promulgaba Keynes, el análisis de fragilidad financiera de Minsky, y la noción de “destrucción creativa” de Schumpeter. En un nivel más criollo y empírico, el análisis de Marx sobre la estructura de clases, las fuentes de ingreso y la tendencia a la concentración de riqueza parece ser útil. En Puerto Rico, entre el 2006 y el 2016 el ingreso a base de propiedad (ganancias, intereses) aumentó en un 59% mientras que el ingreso a base de compensaciones a empleados disminuyó en un 3.9%. O para captar este fenómeno de otra manera, en el 2006 el ingreso total a base de propiedad equivalía al 56% del total de las compensaciones a empleados, mientras que en el 2016 esa cifra aumentó al 92%.

Estos y otros resultados sugieren que hay grupos locales que se han beneficiado de la crisis actual por la que pasa la isla y es plausible pensar que están interesados en mantener el arreglo socioeconómico actual. Sin embargo esta temática ha estado prácticamente ausente en el debate diario. Aún así hay indicios de cambio.

El pasado viernes en la asamblea anual de la Asociación de Economistas de Puerto Rico el Dr. Gustavo Bobonis discutió el “estado clientelar” y señaló que “los economistas históricamente [han] prestado poca atención a entender el funcionamiento interno del Estado y los roles de sus funcionarios.” El paso próximo, y reconocido por el colega, es ver quienes están ocultos detrás de esos funcionarios. En el caso nuestro muchas de las claves las provee la lógica del modelo económico de proveer incentivos contributivos, que siguen socializando los costos y privatizando los beneficios. Visto de esta manera, el resolver el estatus es una condición necesaria pero no suficiente para resolver los problemas de las víctimas de la crisis. Hay relaciones de poder internas ocultas, relacionadas a la estructura de clase del país y el modelo económico que pueden perdurar bajo distintas formas de estatus. Puerto Rico es una colonia, pero estamos seguro que el viejo Marx añadiría que es una colonia CAPITALISTA.

 

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