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GANANCIAS GLOBALES Y LA ECONOMIA DE PUERTO RICO

Autor: Argeo Quiñones

Publicado Originalmente en Claridad, Septiembre 2004

En la sección editorial del pasado 18 de septiembre, el New York Times hizo un llamado a la reforma del sistema contributivo corporativo de los Estados Unidos. La petición surge, en parte, como respuesta a los hallazgos de un estudio reciente que reveló que las multinacionales norteamericanas están adjudicando miles de millones de dólares en ganancias a las operaciones de subsidiarias en los llamados “paraísos contributivos”, como estrategia para evitar o minimizar el pago de contribuciones al propio gobierno norteamericano.

El estudio, fue realizado por Martin A. Sullivan, quien sirvió como economista del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos (1) De acuerdo a la investigación, el monto de las ganancias adjudicadas a las operaciones de las subsidiarias de multinacionales norteamericanas en 18 paraísos contributivos alrededor del mundo, aumentó de $88 billones en 1999 a $149 billones en 2002. Esta última cifra representó el 58% de las ganancias de las multinacionales norteamericanas en el exterior durante ese año.

Este masivo desplazamiento en el origen de las ganancias, propiciado por cambios en las leyes contributivas de los Estados Unidos y de los países que reciben las ganancias también, marca un hito en el campo de las contribuciones internacionales según el autor. La situación descrita plantea serias interrogantes sobre asuntos de interés inmediato relacionados con la legislación contributiva, la “exportación de empleos” y, a largo plazo, las posibles limitaciones en las recaudaciones contributivas por concepto de ingresos corporativos en los Estados Unidos.

Para sustentar su argumento, Sullivan comparó los indicadores de actividad económica real de las subsidiarias de multinacionales norteamericanas en el exterior con las declaraciones de ganancias por origen de estas. Durante los años cubiertos por el estudio (1999-2002), las ganancias adjudicadas a las operaciones de esas empresas en las grandes economías industriales-Canadá, Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido- se redujeron en un veinticinco por ciento. A escala global, estos países fueron el origen de una tercera parte de las ganancias generadas por las multinacionales norteamericanas en el exterior en 1999. En 2002 representaron solo el veintiuno por ciento del total. Sin embargo para este último año, el 44% de las ventas, la maquinaria y el equipo, así como el 56% de las compensaciones a empleados de esas compañías en el exterior, se concentraron en las grandes economías industriales. La evidencia apunta hacia una falta de correspondencia entre la actividad económica y el origen de la ganancia informados por las multinacionales norteamericanas alrededor del mundo.

Los dieciocho países considerados como paraísos contributivos fueron agrupados en cuatro categorías, de acuerdo al ritmo de crecimiento de las ganancias adjudicadas a ellos por las multinacionales norteamericanas. Los países de rápido crecimiento, Luxemburgo, Irlanda, Bermudas y Singapur, con un aumento en promedio de 157%. Los de crecimiento moderado, Suiza, Barbados, Holanda, Malasia y Hong Kong, con 14% de aumento. Las Islas Caimán, solas, vieron su participación disminuir en un 50% y, por último, los paraísos “emergentes”: Dinamarca, Bélgica, China, Suecia, España, Portugal y República Dominicana, los cuales reflejaron un crecimiento de 70% en las ganancias, aunque esto fue a partir de una base relativamente pequeña.

Los países que en términos absolutos ocuparon los primeros tres lugares en la lista de origen de las ganancias en el 2002 fueron: Irlanda, Bermudas y Holanda, con $26,835; $25,212 y $20,802 billones, representando una cuota de 10.5%, 9.9 % y 8.2% respectivamente, del total de las ganancias globales generadas por las operaciones de las multinacionales norteamericanas fuera de los Estados Unidos.

Llama la atención que en el estudio no se incorporara la información correspondiente para Puerto Rico. Esto, posiblemente se deba a que no se incluyen los datos pertinentes en las principales fuentes de información del gobierno federal y los organismos internacionales a las cuales recurren muchos investigadores. Sin embargo, existe un conjunto de informes y estudios que tratan el tema de las operaciones de las empresas norteamericanas en Puerto Rico que permiten un acercamiento al tema bajo discusión.

Durante el último cuarto del siglo pasado las distintas secciones del código de rentas internas federal que aplicaron al país fueron eje de controversias y luchas de poder, debido a la exorbitante y creciente magnitud de las ganancias adjudicadas a las subsidiarias norteamericanas operando en Puerto Rico y, los efectos de las exenciones que estas disfrutaban sobre las recaudaciones contributivas del gobierno federal. En la contienda se vieron envueltos las multinacionales norteamericanas (representadas, visiblemente, por la USA-PR Foundation) el Departamento del Tesoro Federal, el Congreso y, los partidos de gobierno del ELA. Como resultado de esta dinámica, a mediados de la década pasada, el Congreso decidió eliminar paulatinamente la sección 936 y sustituirla parcialmente por la 30-A.

A pesar de la eliminación gradual de la sección 936, Puerto Rico continúa ocupando un lugar importantísimo en los circuitos del capital multinacional norteamericano. Durante el período de 1996 a 2001 (último año con información detallada disponible) los rendimientos de la inversión externa repatriada de Puerto Rico al exterior, aumentaron en un 50%, de $16,921.8 a $25,647.7 millones. Esto colocaría al país en un tercer lugar, en las escalas de crecimiento, debajo de los paraísos emergentes y, en términos absolutos, después de Irlanda y Bermudas, como origen de ganancias de multinacionales norteamericanas en el exterior. Más del noventa por ciento de la ganancia repatriada en el 2001 se originó en la manufactura. (2)

Esto ocurrió, a pesar de que este sector de la economía se ha visto seriamente afectado por cambios en la economía global que han desatado aquí y, en otras partes del mundo, y que algunos estudiosos del tema consideran como un proceso de des-industrialización. En Puerto Rico este proceso, además de reflejarse en el predecible cierre de industrias intensivas en el uso de mano de obra como la ropa, se ha manifestado con el cierre de empresas del sector de alta tecnología como Intel y Motorola y, la Star-Kist que en su momento llegó a ser la principal empacadora de atún en el mundo.

 

Las farmacéuticas y los desplazamientos de la ganancia a escala mundial

 

Llama la atención que tanto en Puerto Rico como Irlanda exista una gran concentración de empresas farmacéuticas. En los análisis realizados para propósitos de elaboración de estrategias industriales, ambos países son considerados competidores por la atracción de inversión en la producción de fármacos y otras industrias de alta tecnología. A principios de siglo XXI, nueve de las diez primeras empresas mundiales en la producción de medicamentos operaban en Puerto Rico, mientras, en Irlanda operaban 14 de las primeras veinte en el mundo. Para el 2001 la industria farmacéutica generaba 26,700 empleos en Puerto Rico y 20,000 en Irlanda. El valor de las exportaciones de productos farmacéuticos correspondientes para ese año fue de $28.6 y $32 billones respectivamente. (3) Cabe señalar, sin embargo, que la economía Irlandesa tiene el doble del tamaño de la de Puerto Rico, razón por la cual el peso relativo de las ganancias reportadas en Puerto Rico es mucho mayor que en Irlanda. Las ganancias adjudicadas a las operaciones de multinacionales norteamericanas en Irlanda en el 2002, equivalieron al 28% de su Producto Nacional Bruto (PNB) mientras, en Puerto Rico representaron el 52% del PNB en el 2001.

La evidencia sugiere un vínculo estrecho entre operaciones de subsidiarias de farmacéuticas norteamericanas y volumen de ganancias en los dos países. Datos disponibles para nueve de las principales empresas farmacéuticas de los Estados Unidos reflejan un dramático desplazamiento de las ganancias hacia operaciones en el exterior.* La participación de las ganancias reportadas fuera de los Estados Unidos en el total de las ganancias de las nueves corporaciones, aumentó de 37.6% a 65.1% de 1994 a 2003.

En términos absolutos, las ganancias designadas para permanecer indefinidamente fuera de E. U. y evitar el pago de contribuciones federales por parte de las farmacéuticas, aumentó de $2.5 billones en 1995 a $19.5 billones en 2003. Al concluir ese año las nueve empresas habían acumulado $102 billones de ganancias en el exterior, sin intenciones de repatriarlas. Siguiendo la metodología de comparar indicadores de actividad económica con las tendencias en el monto de las ganancias, el dramático aumento en las ganancias excede por mucho los aumentos en la actividad económica real de estas multinacionales norteamericanas en el exterior. (4)

En el caso de Puerto Rico, no disponemos de datos públicos para efectuar el mismo tipo de comparación. Si consta, que luego de un período de relativo estancamiento en la industria farmacéutica durante los años de 1992-96, el total de las exportaciones registradas de drogas y preparaciones farmacéuticas aumentó de $8.33 a $28.6 billones entre 1997 y 2001. En 1997 las exportaciones de drogas y preparaciones farmacéuticas representaron el 76% del valor de toda la producción de la Industria de Químicos y el 43% de todo el valor de la producción de la manufactura. En el 2001 representaron el 179% de todo el valor de producción de la Industria de Químicos y el 106% del valor de toda la producción de la manufactura. Este dramático y desproporcionado aumento en los valores de exportación de la industria farmacéutica en Puerto Rico, se logró con un modesto aumento de 3,923 empleos y $3.5 billones adicionales de inversión.

Estos datos reflejan tendencias difíciles de explicar según la lógica del análisis económico. En primer lugar, la producción de drogas y preparaciones farmacéuticas es un componente de la industria de productos químicos. La Industria de productos químicos a su vez pertenece al conjunto de industrias de alta tecnología. El valor de la producción de la industria de productos químicos en 2001 representó el 71% de toda la producción en la manufactura de alta tecnología y el 59% de toda la producción en la manufactura (PIB)   Suponiendo que la actividad farmacéutica sea la única efectuada en Puerto Rico en la industria de productos químicos, las exportaciones de la primera representarían el 100% del valor producido por la segunda, asumiendo cero inventarios y ventas directas locales, ¿cómo entonces, las exportaciones fármacos alcanzaron el 179% del valor de toda la producción de la Industria de productos químicos en el 2001?

En una época en que las empresas buscan maximizar la productividad del capital variable mediante el manejo óptimo de los inventarios, difícilmente pueda explicarse esta relación entre exportación y producción en función de la acumulación y exportación de inventarios. ¿Cómo se explica que las exportaciones de drogas y preparaciones farmacéuticas representen el 106% de todo el valor de la producción en la manufactura (PIB) en el 2001? (5)

Todo esto apunta hacia una distorsión en las estadísticas de la actividad económica en Puerto Rico, como resultado de la adjudicación de ganancias procedentes de otros lugares, a las actividades de las farmacéuticas operando en el país. El valor de la mercancía exportada desde Puerto Rico contiene el elemento de valor añadido generado localmente más el margen de ganancia (mark-up) correspondiente a las patentes y otros intangibles. Esto sería una posible explicación para la discrepancia entre valores de producción y exportación. Además, plantea la posibilidad, de que los indicadores económicos estén sobre estimando los índices de crecimiento para la economía del país, al introducir valores inflados de exportación en el componente de ventas netas al resto del mundo del Producto Nacional Bruto.

Históricamente, el trato contributivo que le confiere el gobierno federal a las empresas norteamericanas operando en Puerto Rico se ha prestado para la utilización del país como punto de redistribución de ganancias de multinacionales alrededor del mundo. En todos los estudios consistentemente se señala a la industria farmacéutica como la principal beneficiaria de este esquema. En 1999 el 53% ($866 millones) de todos los créditos contributivos bajo la sección 936, recibidos por corporaciones norteamericanas operando en posesiones de los Estados Unidos, fueron reclamados por 19 empresas con 37 establecimientos para la manufactura de fármacos operando en Puerto Rico. (6) Aunque el número de empresas que se benefician de estos créditos contributivos, así como el monto de los créditos, han disminuido significativamente, las farmacéuticas han elaborado una nueva estrategia mediante la cual reducen la tasa contributiva efectiva global sobre las ganancias adjudicadas a sus operaciones alrededor del mundo.

A raíz de la legislación para eliminar la sección 936 muchas de las empresas norteamericanas operando en Puerto Rico se han acogido a otras alternativas legales disponibles en el código de rentas internas federal. Ese es el caso de las “Controlled Foreign Corporations” (CFC) bajo la sección 901 del código de rentas internas federal. .   Las CFC son empresas norteamericanas incorporadas en países del exterior y posesiones de los Estados Unidos, en las cuales entidades norteamericanas poseen más del 50% de las acciones. En términos generales, el ingreso generado por estas empresas no paga contribuciones federales hasta que es repatriado a los Estados Unidos.

Al comenzar el nuevo siglo operaban bajo este estatus más del 40 por ciento de las empresas farmacéuticas en el país. Durante el 2002 ochenta corporaciones operando bajo la sección 936 se acogieron parcial o totalmente a las disposiciones de la sección 901. La empresa que se acoge a esta modalidad jurídica recibe un crédito contributivo equivalente a la tasa correspondiente en los Estados Unidos menos la tasa contributiva pagada en el país donde generó la ganancia, cuando envía la ganancia a los Estados Unidos. La tendencia que se observa es la de aplazar el pago de dividendos a los accionistas manteniendo indefinidamente las ganancias en el exterior. Además, las CFC utilizan los precios que aplican en las transacciones intra firma para la compra y venta de activos, tangibles e intangibles (como las patentes), para transferir ganancias de países con altas tasas contributivas relativas (como E. U.) a otros con bajas tasas (como Irlanda)

Una empresa farmacéutica desarrolla y patentiza un medicamento en los Estados Unidos, transfiere la patente a su subsidiaria CFC y esta recibe las ganancias producto de la venta. Puede retener la ganancia y no pagar contribuciones federales o desplazarla mediante los precios de transferencia, hacia los destinos establecidos según su planificación contributiva, minimizando de esta forma la tasa contributiva efectiva global.

La reconversión jurídica de muchas de las subsidiarias de multinacionales, aparentemente les ha permitido circunvalar los esfuerzos del Tesoro por controlar el movimiento de ganancias a través de Puerto Rico mediante la eliminación gradual de la sección 936 y, así evitar o minimizar el pago de contribuciones federales. Esto queda demostrado por el aumento continuo de las ganancias repatriadas desde la isla.

Las estadísticas que ofrecen el desglose de la ganancia remitida de Puerto Rico al exterior por sector solo cubren hasta 2001. Esto impide establecer cuanto del total corresponde a la manufactura para 2002 y 2003. Los datos en poder de las agencias gubernamentales correspondientes son aún más detallados de lo que se ofrece en los documentos públicos. Existen los datos para informar, no solo de la ganancia remitida al exterior por sectores de la economía (manufactura, comercio, servicios y finanzas), también disponen de la información por industrias (industria farmacéutica en el sector de la manufactura) No obstante, en el último Informe Económico a la Gobernadora (2003) se observa que el valor de las exportaciones de productos químicos continua creciendo de forma acelerada y, que el monto de los rendimientos del capital pagados al exterior, continua creciendo también. En la medida que avanza la el desmantelamiento de la base industrial del país, menos las farmacéuticas, la proporción de esta ganancia que corresponde a la industria farmacéutica aumenta.

Las farmacéuticas norteamericanas han combinado eficazmente los menguantes beneficios de la sección 936, la flexibilidad contributiva de las CFC y los créditos por investigación y desarrollo, para reducir el pago de contribuciones. Mediante este esquema, la tasa contributiva efectiva sobre las ganancias adjudicadas a las operaciones de estas empresas en el resto del mundo se redujo de 30.9% a 17.6% entre 1994 y 2003. (7)

Mantengo corporativo: el debate sigue vivo

El concepto de “mantengo corporativo” fue un recurso utilizado por Robert Reich para poner en justa perspectiva las iniciativas del Congreso dirigidas al desmantelamiento del estado benefactor, luego de la victoria republicana en las elecciones congresionales de 1994. Reich, primer secretario del trabajo bajo Clinton, había identificado unos 120 programas que asignaban directa o indirectamente subsidios por $50 billones a las corporaciones. (8) De esta forma instaba a los republicanos para que blandieran sus escalpelos contra los subsidios corporativos tan agresivamente como lo hacían contra los programas de asistencia a los pobres. (9)

Con el dramático deterioro en la situación fiscal de los Estados Unidos la discusión acerca del mantengo corporativo se mantiene viva y promete intensificarse. A principios de año Reich sugería como una de las medidas para eliminar el déficit presupuestario, la eliminación de los subsidios a las empresas agroindustriales, energéticas, aseguradoras, farmacéuticas, así como la negociación directa con las empresas aseguradoras y farmacéuticas para reducir el costo de los medicamentos en vez de regalarles $400 millones [con la reforma del Medicare] (10) Kerry ha mencionado en numerosas ocasiones la eliminación del mantengo corporativo como una de las herramientas para reducir el déficit fiscal y controlar la exportación de empleos.

No es para menos. Existe un creciente malestar entre diversos sectores de la sociedad norteamericana por la clara tendencia regresiva en el sistema contributivo y la forma como se distribuyen los recursos del gobierno federal. Uno de los elementos medulares para este descontento se encuentra en la posición, en extremo privilegiada, de las corporaciones norteamericanas y la menguante carga contributiva que pesa sobre ellas.

Un estudio del General Accounting Office (GAO), publicado a principios de año, reveló que la mayoría de las corporaciones de los Estados Unidos no pagaron contribuciones durante el período 1996-2000. Un 71% de las CFC no reportaron pago de contribuciones y las que lo hicieron pagaron $11.88 por cada $1,000 de ingresos brutos durante el período. (11) Aunque la tasa contributiva que aplica a las corporaciones es de 35%, el noventa y cuatro por ciento de las corporaciones pagaron contribuciones equivalentes al 5% de sus ingresos en el 2000. Para el candidato demócrata Kerry, la carga contributiva en los Estados Unidos se ha desplazado hacia los trabajadores a costa de la equidad.

Según la GAO para evitar o evadir el pago de contribuciones al gobierno federal se utilizan esquemas contributivos que envuelven operaciones en paraísos contributivos por parte de individuos y empresas norteamericanas. Uno de los mecanismos usados por las multinacionales para minimizar el pago de contribuciones es el sistema de precios de transferencias en las transacciones intra-firma en sus operaciones alrededor del mundo.

Estos esquemas le cuestan al gobierno federal entre $20 a $40 billones anuales en contribuciones dejadas de recibir (12) Muchos de los principales contratistas del gobierno federal también utilizan estos esquemas (13) Kerry recientemente propuso la creación de la creación de la Office of Offshore Tax Enforcement con la cual se propone fiscalizar la utilización de esquemas para la evasión contributiva y allegarle $12 billones en contribuciones adicionales al Tesoro federal. (14)

El mantengo corporativo, además de agravar el deteriorado cuadro fiscal del gobierno federal, también afecta adversamente la ética contributiva en términos generales, invitando al contribuyente promedio a seguir el ejemplo de las corporaciones y, es motivo de conflicto en las relaciones económicas internacionales. Esto último a quedado expuesto por la Organización Mundial del Comercio al autorizar las sanciones contra exportaciones norteamericanas a la Unión Europea en respuesta a los subsidios (incluyendo exenciones contributivas) para la exportación que reciben las empresas norteamericanas por parte del gobierno federal.

 

Big Pharma: manzana de la discordia

 

Cuando Reich levantó el tema del mantengo corporativo el centrista Progressive Policy Institute rápidamente identificó $4 billones en subsidios contributivos recibidos por las empresas norteamericanas con operaciones en posesiones norteamericanas acogidas a la sección 936. El escenario para la ofensiva contra esta sección del código de rentas internas federal y, de las farmacéuticas en particular, estaba listo.

Una de las voces que más fuerte oposición presentó fue la del senador David Prior (D-Arkansas) director del comité especial para asuntos de la vejez del senado federal. Prior encomendó a la GAO un estudio sobre las Farmacéuticas en Puerto Rico y los resultados le parecieron escandalosos por varias razones. Primero por la pérdida de billones de dólares para el Tesoro Federal -de $15 a $18 billones entre 1993-97 solamente. Segundo, por el aumento descontrolado en los precios de los medicamentos y, tercero, por las ganancias extraordinarias que obtenían las grandes empresas farmacéuticas. (15) Prior llamó a la sección 936 “the Mother of all Tax Shelters” (16)

En aquella coyuntura las farmacéuticas norteamericanas aceptaron, de palabra nada mas, atar el aumento el precio de los medicamentos al índice de precios del consumidor en los Estados Unidos. Casi una década más tarde la situación continua igual o peor. En el 2002 Pryor se refirió a las farmacéuticas como the “robber barons of the American health system.” (17)

Recientemente Marcia Angell, Senior Lecturer en la escuela de Medicina de Harvard, miembro de la junta editora de la New England Journal of Medicine durante 20 años y, editora en jefe de la misma durante 1997-2000, publicó “The Truth About the Drug Companies”, un demoledor ataque contra lo que en la literatura comúnmente se conoce como “Big Pharma.”

De acuerdo a la autora, las compañías farmacéuticas se han convertido en poderosas máquinas de mercadeo en vez de motores de innovación. De los ingresos que obtienen de las ventas dedican el 11% a la investigación y desarrollo científico-tecnológico. Mientras, a lo que denominan gastos de administración y mercadeo, asignan el equivalente al 36% de los ingresos generados por las ventas.

De acuerdo al directorio de Fortune 500, las ganancias de las diez principales compañías farmacéuticas de los Estados Unidos en el 2002 totalizaron $35.9 billones. El total de ganancias para las 490 empresas restantes fue de $33.7 billones. Estas ganancias extraordinarias no responden a los resultados de sus investigaciones y al espíritu de libre empresa del sector exclusivamente. Muchos de los adelantos en la investigación son resultado de experimentos conducidos en instituciones pertenecientes o subsidiadas por el estado, como las universidades y el Instituto Nacional de la Salud (NIH)

Mediante la apropiación del conocimiento generado con fondos públicos, las exenciones contributivas, la diferenciación artificial de los productos, las patentes y los derechos exclusivos sobre mercados, es que estas empresas logran generar estas inmensas ganancias. Con el poder económico y político que estas le confieren determinan el curso de la investigación científica en las universidades, afectan la función fiscalizadora de la FDA, influyen las decisiones del Congreso, le dictan a los médicos el curso a seguir a la hora de recetar mediante la acción de los propagandistas y, bombardean al público consumidor con anuncios de medicamentos “éticos” (recetados), lo que ciertamente incide sobre las decisiones de que recetar.

Mientras millones de norteamericanos luchan por obtener acceso a estos medicamentos el estado les dificulta la compra de los mismos, a precios más bajos, en Canadá, México y Europa y legisla una reforma de Medicare hecha a la medida de los intereses de las grandes corporaciones farmacéuticas. Hoy por hoy los medicamentos representan el componente de los costos del sistema de salud de más rápido crecimiento. Para la autora la situación es insostenible y la reforma no puede esperar. (18)

 

Posibles consecuencias para Puerto Rico

 

Resulta difícil no ver una similitud entre el cuadro que presenta Puerto Rico y el descrito por Sullivan en su estudio: multinacionales norteamericanas transfiriendo ganancias de zonas de altas tasas contributivas a zonas de bajas tasas contributivas para evitar o minimizar el pago de contribuciones federales.

Desafía la imaginación el que una economía del tamaño de la de Puerto Rico, con una menguante base industrial, en la cual predominan los procesos de ensamblaje (aquellos donde menos valor se añade en las operaciones industriales), genere $22,000 millones en ganancias para el capital externo invertido en la manufactura, durante un solo año. (19) Plantea, al igual que lo demostrado por el estudio, una falta de correspondencia entre los indicadores de actividad económica real y las ganancias adjudicadas a las subsidiarias de compañías norteamericanas operando en el país. Desde esta perspectiva, Puerto Rico se coloca a la par con los más importantes paraísos contributivos para las multinacionales norteamericanas alrededor del mundo. El eje alrededor del cual se articula esta transferencia de ganancias en el país es el conjunto de las empresas farmacéuticas y el sector financiero.

Las posibles implicaciones que pueden derivarse de este cuadro varían en su alcance. De inmediato se sugiere como posible escenario para entender el contexto en que se articuló el Fondo de Incentivos Industriales para Puerto Rico (PRIIF) y la nueva ley de incentivos industriales de 1997-más generosa que la versión anterior en los diversos incentivos contributivos que ofrece para la inversión externa.

En segundo lugar, ayuda a poner en su justa perspectiva la importancia de la manufactura para la economía del país, al desinflar las cifras monetarias que le adjudican ante la fuerte evidencia de que una proporción significativa de esos valores existe en papel, para propósitos contributivos, y no responde a la actividad económica real.

En tercer lugar, apunta hacia el sector que, además de la manufactura, lógicamente se beneficia de esta actividad: el de las instituciones de intermediación financiera, pieza clave en las transferencias internacionales de ganancias y que actualmente, junto a los seguros y bienes raíces, ocupa el segundo lugar de importancia en la economía del país. Aquí, posiblemente, se encuentra la explicación de por que la eliminación de la sección 936 no significó una fuga dramática de depósitos en el sector bancario, fueron sustituidos por depósitos de las CFC que operan bajo la sección 901.

En cuarto lugar, muestra la dramática competencia global existente por la atracción de los flujos financieros que representan los desplazamientos de estas ganancias mediante exenciones contributivas cada vez más generosas. La manera en que la atracción de estos flujos contribuye al crecimiento y desarrollo de la economía merece una discusión seria y transparente.

Finalmente, los debates que se desarrollan en los Estados Unidos hoy en día nos permiten pronosticar, con cierto grado de certidumbre, un camino azaroso para la tarea de mantener la situación contributiva federal que aplica a Puerto Rico y, a las farmacéuticas en particular, a largo plazo. Más difícil aún se perfila la obtención de futuros incentivos contributivos federales como la propuesta del PPD de una sección 956 enmendada.

El concepto de “mantengo corporativo” actualmente se utiliza en varios estudios con conclusiones opuestas al trato contributivo federal otorgado a las empresas norteamericanas que operan en Puerto Rico y estos no necesariamente provienen de sectores liberales en la política norteamericana.

Joseph Pelzman, profesor de economía y asuntos internacionales en la George Washington University, autor del estudio “Imported Capital Dependency as an Economic Development Strategy: The Failure of Distortionary Tax Policy in Puerto Rico”, señala que la estrategia del gobierno de Puerto Rico de enfocarse en ventajas contributivas de corto plazo ha resultado en un rotundo fracaso y, que la pretensión de modificar la sección 956, para que las corporaciones norteamericanas en Puerto Rico puedan repatriar ganancias con un 90% de exención contributiva, es una instancia más de “mantengo corporativo” como lo son la 936 o las CFC. (20)

Según Pelzman las CFC en Puerto Rico obtuvieron ingresos por $6.15 billones durante 1999 y solo pagaron $431 millones en contribuciones federales. Esto es un indicador de que las CFC no están repatriando las ganancias a E. U. pues de haberlo hecho, hubiesen pagado $2.15 billones ese año (basado en la tasa corporativa de 35%) Para el Tesoro Federal el valor presente de la pérdida de recaudos contributivos que esto representa asciende a $3.4 billones según cálculos del autor. (21)

Otro estudio con resultados contrarios a la situación contributiva de las compañías norteamericanas en Puerto Rico es el de Lawrence A. Hunter, quien en el 2003 publicó “Leave no State or Territory Behind: Formulating a Pro-Growth Economic Strategy for Puerto Rico.” El trabajo es parte de las publicaciones del Institute for Policy Innovation, organización conservadora que promueve menos impuestos, menos reglamentación y, un gobierno más pequeño y menos intervensionista. Hunter también se desempeña como economista en jefe de “Empower America”, organismo que cuenta con figuras como William Bennett, Jack Kemp y Jean Kirkpatrick en su junta de directores.

Según Hunter, el Tesoro federal perdió más de $58 billones entre 1977 y 1999 con la sección 936. Para él ya sea la 936, la 30-A o la 956, todas representan modalidades del mantengo corporativo. La diferencia cada vez mayor entre el PNB y el PIB [indicador de los rendimientos de la inversión externa] obedecía a la astucia de las farmacéuticas en el manejo de la contabilidad y no a la fortaleza de la economía puertorriqueña. Mientras, la economía de Puerto Rico ha permanecido estancada durante los últimos treinta años y el gobierno federal ha tenido que asumir el costo social de este estancamiento, mediante el pago de miles de millones de dólares en transferencias.

Hunter plantea que Puerto Rico debe ser incorporado al código doméstico de rentas internas federal “reformado.” Uno que incentive el trabajo, el ahorro, la inversión y el espíritu empresarial o, en lo que se reforma el código, experimentar convirtiendo a todo el país en una zona empresarial. El autor señala que el crecimiento económico sostenido de la economía de Puerto Rico, en el largo plazo, dependerá del éxito de las iniciativas empresariales locales. (22)

Los argumentos de Pelzman y Hunter fueron refutados por el Secretario de Desarrollo Económico y Comercio de Puerto Rico, Milton Segarra, quien argumentó que el período exitoso de Operación Manos a la Obra fue en parte resultado de la combinación de los sistemas contributivos del ELA y del gobierno federal. Desde que comenzó la eliminación gradual de la sección 936 el desempeño de la economía de Puerto Rico ha sido inferior a de los Estados Unidos en materia de crecimiento y pérdida de empleos en la manufactura. (23)

Segarra cita evidencia de estudios académicos (incluyendo el de Pelzman) según los cuales la exención contributiva de las ganancias repatriadas hacia los países exportadores de capital (en este caso E. U.) le facilita a los países en vías de desarrollo ser más efectivos en la atracción de capital. Según Segarra esto justifica la modificación de la sección 956, según propuesta por el gobierno de Puerto Rico. (24)

La figura más prominente entre los conservadores opuestos al trato contributivo preferencial de las empresas norteamericanas en Puerto Rico es Arthur Laffer (Laffer’s Curve), uno de los asesores económicos del finado presidente Reagan y promotor de las iniciativas de la llamada “Suply Side Economics.” Laffer, junto a Alex Odishelidze, acaba de publicar “Pay to the Order of Puerto Rico: The Cost of Dependence”. Tan reciente como el 23 de julio del año en curso Laffer opinaba, en respuesta a la posición de Segarra, que Hunter mostró “correcta y convincentemente” por qué Puerto Rico no debía ser excluido del código doméstico de rentas internas federal. Laffer señaló que Puerto Rico le cuesta de $10 a $14 billones anuales al contribuyente norteamericano. El costo incluye créditos contributivos, mantengo corporativo y mantengo de individuos. Algo insostenible para el contribuyente norteamericano. (25)

El reciente debate en torno al trato contributivo federal de las multinacionales norteamericanas con operaciones en Puerto Rico permaneció relativamente oculto del escrutinio de los medios de comunicación locales hasta el pasado lunes 4 de octubre, cuando El Nuevo Día le dedicó página entera a la entrevista que Carmen Casellas le hizo a Alex Odishelidze. En esta se exponen el punto de vista del autor contrario al régimen contributivo federal que aplica a Puerto Rico y señalamientos controversiales sobre estatus político y desarrollo económico. (26)

Desde los distintos ángulos del espectro político norteamericano la condición actuarial de los sistemas de seguridad social, la distribución del ingreso y la carga contributiva, las prioridades del gasto gubernamental y el déficit presupuestario son causas para gran preocupación y no solamente para los demócratas. Al interior del propio partido republicano existe un sector sumamente preocupado con esta versión del “voodoo economics” de Bush II y la negligencia fiscal que representa.

Las operaciones bélicas en Irak, Afganistán y la campaña global contra el terrorismo podrán evitar el enfrentamiento del público norteamericano con las realidades económicas y sociales que le asechan a corto plazo pero no indefinidamente.

Ante este panorama puede afirmarse que hoy, más que nunca, parece sumamente difícil que Puerto Rico vuelva a contar con una herramienta industrial como la sección 936 o la propuesta 956 enmendada, en función de la cual articular una nueva estrategia de desarrollo económico. La posibilidad de cambios sustanciales en el régimen contributivo federal en Puerto Rico, que afecten la capacidad para mantener y seguir atrayendo empresas farmacéuticas y de alta tecnología, plantea, con carácter de urgencia, la elaboración de una nueva estrategia de desarrollo económico sobre unas bases más estables.

                                                                                                Posición

Compañía                                Ingresos 2003              Fortune 500    Empleo P. R.*                                                             (Billones $)

 

Pfizer-Pharmacia                     46                                            25                    6,695

Jonson & Jonson                    42                                            30                    4,000

Merck                                     22                                            83                    898

Bristol-Myers Squibb             21                                            92                    2,200

Abbott Laboratories               20                                            96                    2,412

Wyeth Ayerst Lederle                        16                                            125                  2,823

Eli Lilly                                   13                                            156                  1,100

Amgen                                     8.4                                           246                  ——

Schering Plough                       8.3                                           247                  1,080

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20,128

* Empleo a tiempo completo agosto 2002.

 

Almond, John y Sullivan, Martín. “Drug Firms Park Increasing Share of Profits in Low Tax Countries”    Tax Notes. September 20, 2004.

Caribbean Business White Pages 2003. página 468. Casiano Communications Inc. San Juan 2003.

Notas:

 

  1. Sullivan, Martin A. “Data Show Dramatic Shift of Profits to Tax Havens” Tax Notes September 13, 2004.
  2. Puerto Rico. Junta de Planificación. Informe Económico a la Gobernadora 2001. Oficina de la Gobernadora. San Juan. 2002
  3. Pharmaceceutical Industry Association of Puerto Rico. “Facts Not Kown about the Pharmaceutical Industry in Puerto Rico”. www.piapr.com
  4. Almond, John A. y Sullivan, Martín A. “Drug Firms Park Increasing Share of Profits in Low Tax Countries” Tax Notes. September 20, 2004.
  5. Puerto Rico. Junta de Planificación. Informe Económico al Gobernador/a. 2000 y 2001.
  6. Nutter, Sarah E. U.S. “Possessions Returns, 1997 and 1999” SOI Bulletin, Summer 2003. October 2003.
  7. Almond, John A. y Sullivan, Martín A. “Drug Firms.”
  8. Jensen, Richards. “The Culture Wars, 1965-1995: a historian’s map” Journal of Social History vol.29, 1995.
  9. Meyerson, Adams. An Offer to Good to Refuse: American Put Out a Contract on Big Government”. Policy Review Issue 71, 1995. Heritage Foundation.
  10. Grant, Linda y Black, Robert F. “Getting Business of the Dole” U.S. News and World Report. April 10, 1995.
  11. United States General Accounting Office. “Comparison of the Reported Tax Liabilities of Foreign and U.S. Controlled Corporations 1996-2000” Washington D.C. February 2004.
  12. United States General Accounting Office (GAO). Internal Revenue Code: Efforts to Identify and Combat Abusive Tax Schemes Have Increased but Challenges Remains”. May 2002.
  13. U.S. GAO. “International Taxation: Tax Haven Companies Were Most Likely to Have a Tax Cost Advantage in Federal Contracting”. June 2004
  14. Tax Analysts: Tax Wire. “Kerry Floats Plan to Create New Treasury Offshore Tax Enforcement Office” October 6, 2004.
  15. U.S. GAO. “Pharmaceutical Industry: Tax benefits of Operating in Puerto Rico”. May 1992.
  16. Isaac, Katherin. “Losing Jobs to 936” Multinational Monitor. www.multinationalmonitor.org/hyper/issues/1993/08/mm0893_05.html
  17. Ghate, Onkar. “The Rights of Drug Companies” CNSNews.com July 17, 2002.
  18. Angell, Marcia. “The Truth About Drug Companies” New York Review of Books. July 15, 2004.
  19. Puerto Rico. Junta de Planificación. Informe Económico a la Gobernadora 2001.
  20. Pelzman, Joseph. “Imported Capital Dependency as an Economic Development Strategy: The Failure of Distortionary Tax Policies in Puerto Rico” Center for Economic Research Discusión Paper no. 03-01. The George Washington University.
  21.                          “Throw Me the Money” Tax Notes July 14, 2003.
  22. Hunter, Lawrence A. “Why Not Incorporate Puerto Rico into the U.S. Tax Code” Tax Notes, May 17, 2004.
  23. Segarra, Milton. “Puerto Rico Government Defends Section 956 Proposal” Tax Notes August 11, 2003
  24.                          “Argument to Extend Tax Code to Puerto Rico is Deeply Flawed” Tax Notes       June 21, 2004.
  25. Laffer, Arthur “Time Warp: Puerto Rico Shouldn’t Deny Progress” Tax Notes August 2, 2004.
  26. Casellas, Carmen “10 Preguntas para Alex Odishelidze” El Nuevo Día página 78, lunes 4 de octubre de 2004.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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