Inicio » Uncategorized » 6 alternativas a la medicina amarga: Otro plan económico es posible

6 alternativas a la medicina amarga: Otro plan económico es posible

Autor: Ricardo Fuentes-Ramírez

Publicado originalmente en AbrePaso, 25 de mayo, 2016

Se nos dice que si queremos que la economía recupere tenemos que tomarnos nuestra medicina amarga. Nos dicen que los aumentos en el salario mínimo federal no deberían aplicar en la isla (o por lo menos a nuestros/as jóvenes); que los trabajadores y trabajadoras deben aceptar nuevas reglas que implicarán menos vacaciones, menos paga por horas extra, y menos derechos a la hora de despedidos para los trabajadores/as nuevos; que sencillamente no hay forma de evitar más aumentos en el agua y la luz; que no hay otra forma de cuadrar caja en el gobierno si no es aumentando el impuesto a nuestro consumo mediante un IVA más alto; que el gobierno es muy grande y ya no puede seguir creando empleos (al contrario, debe congelar plazas y quizás despedir empleados); y que entregarle al sector privado los recursos del país mediante Alianzas Público-Privadas o privatización sin disimulo ayudaría en el proceso. Nos dicen que no hay alternativa. Esto es “lo que hay.”

Todo esto, sencillamente es falso. Basta con una mirada superficial (y se confirma con análisis profundo) de la historia de los demás países del mundo (tanto países grandes como pequeños  y en diversas etapas de desarrollo) para ver que esta medicina amarga no es necesaria. Esta medicina, que los economistas llaman medidas neoliberales, austeridad, o Planes de Ajuste Estructural, no solo no es necesaria, ¡esta medicina hace daño! ¿Cuál es la alternativa? No hay que reinventar la rueda. Ya se han estudiado y documentado las diversas alternativas superiores al neoliberalismo y la austeridad. A continuación algunas medidas recopiladas en el libro “Reclaiming Development: An Alternative Economic Policy Manual” de Ha-Joon Chang e Ilene Grabel (2014), aplicadas al contexto de Puerto Rico.

Alternativas:

  1. Desarrollo de una base industrial netamente puertorriqueña mediante un programa de Política Industrial: El gobierno puede identificar aquellos sectores que sean ideales para procesos de sustitución de importaciones y promoción de exportaciones. Mucho de lo que consumimos aquí se puede producir aquí, y tenemos productos que podrían competir a nivel internacional. Ahora, no todo lo que sea “Hecho en Puerto Rico” necesariamente es estratégico. El gobierno debe establecer un organismo de planificación estratégica que identifique los sectores estratégicos y de pasos concretos para protegerlos. Mecanismos claves podrían ser subsidios, préstamos de bajo costo, o compartir gastos de infraestructura. Sin embargo, países han utilizado diversas combinaciones de políticas industriales, comerciales y tecnológicas para proteger la industria local. Lo fundamental es que sea un plan abarcador, con metas concretas de corto y largo plazo, y con alta intervención del gobierno en todo el proceso. El gobierno actual ha “ayudado” la empresa local de una manera caracterizada por la improvisación y la dejadez, asumiendo que pasos aislados e indirectos como algunos créditos o subsidios bastan para desarrollar una base industrial local. El gobierno tiene que enrollarse las mangas y ser el director del proceso de desarrollo.
  2. Fortalecer y expandir la empresa pública: Rara vez se menciona que implementar un proceso de privatización puede ser costoso y difícil de manejar. A la larga, la privatización puede ser más costosa para el gobierno, y aún más si consideramos costos políticos o sociales en asuntos de distribución o los servicios a sectores vulnerables en la sociedad. Hay muchísimas maneras para mejorar la eficiencia de las empresas estatales sin tener que privatizarlas, y esto se ha demostrado alrededor del mundo. Incluso, en muchos sectores, las empresas estatales podrían ser más estratégicas que empresas privadas. Productos y servicios esenciales para los seres humanos (agua, energía eléctrica, educación, comunicaciones) y recursos naturales siempre deben estar bajo el control de toda la sociedad. Además, en el desarrollo de la política industrial que se discute en el punto anterior, muchas veces el sector privado no tiene los recursos, o no quiere asumir el riesgo, de invertir en gran escala en sectores claves. En estos casos, la empresa pública puede ser la punta de lanza del proceso de desarrollo (como lo ha sido en muchos países).
  3. Promover la innovación y el progreso tecnológico: Este es otro ejemplo de una meta que “en papel” el gobierno dice buscar, pero en la práctica no da pasos profundos en esa dirección. Primeramente, el gobierno no debe titubear a la hora de invertir en educación (no se debería hablar de un solo recorte en esta área), y se debe invertir aún más en las áreas de la educación que puedan complementar la política industrial. Finalmente, como se plantea en el próximo punto, se deben revisar las condiciones en las que invitamos a capital foráneo a invertir en la isla para asegurarnos que culmine en un proceso en donde se transfiere tecnología y conocimiento de este capital al capital local.
  4. Manejar e integrar al capital foráneo en el proceso de desarrollo nacional: la inversión de capital foráneo no debe verse como un fin, sino un medio.  Además, nuestro objetivo al buscar inversión foránea no debe ser meramente crear empleos en industrias aisladas y con pocos vínculos con la economía local. Esto es lo que se ha practicado desde los 1950s, y evidentemente ha fracasado. El gobierno debe tomar un rol proactivo en integrar el capital foráneo a la política industrial con objetivos específicos (por ejemplo, para complementar cierta producción nacional o para transferir tecnología o conocimiento como se menciona en el punto anterior).
  5. Romper el tabú del gasto público: En nuestro país, al igual que en otros donde reina la visión neoliberal, se ha establecido una obsesión con balancear presupuestos. Se ignora que históricamente los periodos de crecimiento económico alrededor del mundo se asocian con programas de gasto público y en muchos casos con déficits presupuestarios. El crecimiento económico sostenido y el desarrollo humano dependen de aumentos en el gasto público (siempre y cuando sean aumentos estratégicos, bien diseñados y bien ejecutados).
  6. Reforma contributiva basada en reducción de la desigualdad y la progresividad: Todos los puntos antes discutidos implican que el gobierno necesita recaudos. Los dos problemas fundamentales del sistema contributiva actual recaen en que 1) no es suficientemente progresivo, y 2) no ataca la evasión y promueve la elusión (“evasión” legal de los impuestos). Según el comité que actualmente elabora el Informe de Desarrollo Humano de Puerto Rico, y utilizando como medida el coeficiente GINI, en el 2012 éramos el 5to país más desigual del planeta, detrás de Zambia, Honduras, Sudáfrica y Namibia. Varios estudios han demostrado que la desigualdad obstaculiza el crecimiento económico y su sustentabilidad. Nuestros altos niveles de desigualdad además ilustran que en Puerto Rico sí hay riqueza, el problema es que está acumulada en las manos de unos pocos puertorriqueños ricos. A modo de ejemplo, si miramos los datos del 2014 del American Community Survey, vemos que cerca de la mitad de la riqueza en Puerto Rico (aproximadamente el 45%) está en manos del 10% más rico del país. Si nuestra sociedad fuese compuesta de 10 individuos, y el terreno de nuestra isla representa la riqueza, estamos diciendo que solo uno de esos diez individuos es dueño de casi la mitad de la isla entera. Necesitamos escalas (brackets) adicionales de ingresos por encima de $120,000, y con tasas mucho más altas para aquellos con ingresos por encima de $250,000.Por otro lado, hay muchas maneras de combatir la evasión. Por ejemplo, se podría fiscalizar mejor las planillas conectándolas con el valor de los automóviles registrados en el Departamento de Transportación y Obras Públicas. Finalmente, el sistema contributivo debe concebirse como otro instrumento dentro del proceso de desarrollo. Es por eso que debemos además establecer impuestos específicos para sectores como los grandes centros comerciales y las grandes empresas locales de finanzas, seguros y bienes raíces, no sólo para financiar el proyecto de desarrollo, sino además para comenzar a guiar los recursos nacionales hacia sectores más conducentes al desarrollo. Sectores como finanzas y seguros se caracterizan por no crear riqueza, sólo la hacen cambiar de manos. También debemos utilizar el sistema contributivo para fomentar actividad industrial productiva localmente. (Para un análisis más abarcador del tema de reforma contributiva ver “Reforma Contributiva: ¿para qué y para quién?” por Ricardo Fuentes-Ramírez e Ian Seda-Irizarry, AbrePaso.com, 15 de marzo de 2016).

En resumen, tenemos alternativas. El problema es que los dos partidos dominantes han demostrado consistentemente que no tienen el interés o la voluntad para explorarlas. Dicha falta de interés y voluntad tiene su raíz en que estos partidos representan y son financiados por los sectores adinerados que no han sufrido la crisis como la ha sufrido el pueblo trabajador. Incluso, representan sectores que se han beneficiado de la crisis. Nos toca a nosotros y nosotras, en las urnas y en las calles, construir otro rumbo para nuestro país. Nos toca elegir a un equipo que pueda dar la batalla por estas alternativas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: