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El debate sobre las foráneas

por José G. Caraballo (Publicado originalmente en El Nuevo Día, 12/2/15)

Los que tienen intereses con las empresas extranjeras (foráneas) argumentan que todas estas, “megatiendas” y fábricas, benefician a Puerto Rico y se merecen exenciones contributivas. Mientras, otros argumentan que todas las foráneas usurpan riquezas pertenecientes a Puerto Rico y merecen pagar impuestos como a cualquier otra empresa.

Cada extremo tiene algo de verdad pero para esclarecer el debate, empecemos describiendo los dos tipos de foráneas principales: megatiendas y fábricas.

Las fábricas foráneas crean riquezas propias basadas en sus inversiones en investigación y desarrollo, o en la venta de productos al mundo, o en ambas. Estas foráneas generalmente proveen inversión neta y empleos netos (no destruyen empleos ni inversión existentes en las empresas locales). El salario promedio anual que pagaron en 2014 fue de $38,563, superando el salario promedio de los demás sectores (menor a $24,000) y proveen la posibilidad de transferir tecnología y compras a las empresas locales.

Por otro lado, las megatiendas foráneas no crean riquezas propias sino que se lucran del consumo y de las riquezas de los ciudadanos para repatriar todas sus ganancias. Estas no proveen inversión neta ni empleos netos, ya que destruyen la inversión y los empleos de los comercios locales: las megatiendas vendieron $160 millones adicionales del año 2007 a 2012 (cifras ajustadas por inflación) mientras que emplean a 5,000 empleados menos (Censo Económico, publicado por el Negociado del Censo de Estados Unidos).

La mayoría de sus empleados no tiene beneficios marginales (por ser empleados a tiempo parcial) y aun el salario promedio pagado por las megatiendas fue similar al de los negocios locales ($16,000 en 2012). Las pocas compras que hacen a los suplidores locales igual hubiesen ocurrido desde los comercios locales. Además, no hay evidencia de que en general sus precios sean menores que los de las locales.

Para entender si crean riquezas o extraen riquezas, preguntémonos: ¿qué pasaría si esa empresa foránea no estuviese? Si una megatienda foránea se va de Puerto Rico porque los impuestos son muy altos (algo improbable dada la rentabilidad de nuestro consumismo desmedido), no se pierde riqueza pues ese consumo se dará en los negocios locales, los que reinvierten todas sus ganancias aquí. No se perderían empleos porque las tiendas locales tendrían que emplear más (las megatiendas reclutan a menos empleados por dólar en ventas que los negocios locales). De hecho, si solo la mitad del consumo fuese a empresas locales se crearían más de 20,000 empleos netos directos.

Sin embargo, si una fábrica foránea sale de Puerto Rico porque los impuestos son muy altos, ya conocemos las consecuencias al examinar el saldo de las fábricas “936”: se deja de producir riqueza pues no hay suficiente manufactura local, menos empleos bien pagados, menos clase media, menosrecaudos en el Departamento de Hacienda, lo que también trae más problemas fiscales, entre otros.

Por tanto, los interesados en las foráneas tienen razón en que los impuestos a las fábricas foráneas no deben ser muy altos (a menos que el Departamento del Tesoro federal autorice expresamente un crédito federal mayor) para mantener las fábricas aquí y no resquebrajar más nuestra lánguida economía.

Sin embargo, esos incentivos se deben condicionar a que esas fábricas compren más a las empresas locales y transfieran más conocimientos a la manufactura local.

Por otro lado, ciertos grupos tienen razón en que las megatiendas al menos deben tributar al nivel de sus competidores locales, sin incentivos algunos. En Alemania y en la Ciudad de Nueva York van más lejos y las disuaden mientras aquí abren una sucursal continuamente.

Por eso, cuando me preguntan por los impuestos a las foráneas, mi contestación es ¿cuál de ellas?

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