Asociación Puertorriqueña de Economía Política

La Flexibilización laboral: las personas no son meras mercancías

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Por Jesús M. Salgado Carreras, MA

En los últimos meses, la flexibilización laboral ha sonado en diferentes informes económicos (entre éstos, los conocidos Informe Krueger y el de la Sociedad para la Gerencia de Recursos Humanos), presentándose como parte de la guía sagrada para la restructuración de la economía de Puerto Rico. Los reclamos a favor de la desreglamentación del mercado laboral por medio de la flexibilización no es algo de ahora, pues ha sido el reclamo del sector empresarial desde varias décadas atrás. Este sector, por medio de la imposición de la flexibilización laboral busca reducir los beneficios laborales, las protecciones laborales y los derechos adquiridos de la clase trabajadora con miras a seguir ampliando sus márgenes de ganancias.

La reducción de las protecciones laborales pone a las personas en una visión económica (neo-clásica) que lo relega a ser una mercancía más en el mercado laboral, buscando hacerlo más desechable y sustituible posible como cualquier otro insumo en la función de producción. Esta visión no plantea ninguna responsabilidad social por parte de las empresas y adolece de los reclamos históricos que dieron paso a esos derechos (Por ejemplo: jornada laboral de 8 horas, pago de “over-time”, representación sindical). También, adolece de otros aspectos sociales importantes como son las relaciones de poder entre los obreros y los empresarios, las relaciones de género y de etnia que influyen en las dinámicas sociales, y por ende, en el mercado laboral. En este escrito, en la primera parte pretendemos dar una breve visión del contexto histórico del surgimiento de la flexibilidad laboral en la disciplina de la economía; en la segunda parte presentamos la visión neo-clásica del mercado laboral y la transferencia de riquezas por las relaciones de poder, y por último se presentan las formas de flexibilización laboral más comunes propuestas en Puerto Rico.


Surgimiento de la flexibilidad laboral en la historia de la economía

El concepto de la flexibilidad laboral comienza a sonar en la disciplina económica y en diferentes círculos académicos en la década del 1970. Surge en el contexto de crisis de la economía capitalista keynesiana, la cual ___luego de los sucesos políticos internacionales  que venían afectando la economía (Bretton Woods, Guerra de Vietnam), sumado a los shocks petroleros de los años 1970___, terminó de trastocar la misma hasta tambalearla a nivel internacional (Hobsbawm, 1994). El funcionamiento de la teoría keynesiana se puso en cuestionamiento (stagflaction – altas tasas de inflación con altas tasas de desempleo), y junto a ello todo el acuerdo social que incluía el modelo de Estado Benefactor (asistencia social, seguro por desempleo, etc.), con las protecciones y derechos laborales que se habían alcanzado por la clase trabajadora en décadas anteriores al periodo de post-guerra a través de las luchas y los movimientos sociales (Rivera, et al, 2008). Estos derechos y protecciones habían sido los mecanismos para reducir las desigualdades y la explotación generada por la visión económica liberal que ha regido gran parte de la historia del capitalismo.

En el famoso informe Jobs Study, preparado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OECD, por sus siglas en inglés), se hizo un llamado a la flexibilización del mercado laboral. Entre las recomendaciones se proponía la reducción o eliminación del salario mínimo, la reducción de los sindicatos y de la negociación colectiva, la eliminación del pago de los altos seguros por desempleo, las altas contribuciones sobre ingreso, entre otras (OECD, 1994). Definitivamente, la situación económica le daba la oportunidad de recuperar terreno perdido por los empresarios en la década de los 1950 y 1960, cuando el movimiento obrero alcanzó su punto más alto en la mayoría de las economías desarrolladas, y tenían mayor participación en las ganancias que se transmitían a través de incremento salarial, beneficios marginales y seguridad laboral (Faux, 2012).

La flexibilización laboral es una vuelta a las viejas prácticas liberales precedentes a la gran depresión de la década del 1930, donde reinaron las jornadas laborales de 12 a 16 horas, el trabajo infantil, la falta de seguridad laboral, entre otras injusticias sociales, las cuales llevaron al movimiento obrero y a los movimientos sociales a luchar en contra de ellas.

El mercado laboral transfiere riquezas por medio de las relaciones sociales de poder

El mercado laboral se presenta como ese “espacio abstracto” donde se establece la parte contractual de los que no poseen los medios de producción (trabajadores) y los que poseen los medios de producción (empresarios). Ese mercado laboral es donde los economistas (usualmente, simpatizantes con la teoría neo-clásica) reniegan o ignoran por conveniencia todas las relaciones de poder y clase social detrás del mismo. Para la escuela de pensamiento neo-clásica, en la flexibilización laboral (desreglamentación de: salarios, protecciones laborales ante despidos, eliminación de convenios colectivos, etc.) el proceso de negociación de un trabajador con el patrono es uno totalmente equitativo, donde a través de los mecanismos de la oferta y de la demanda se determinan de forma eficiente los salarios y la mano de obra. Se adolece de la relación de poder de los empresarios, y la necesidad de trabajo de los que no poseen los medios de producción y no tienen otra opción que vender su trabajo. En este sentido, Vicente Géigel Polanco, en su libro Legislación Social de Puerto Rico (1936), describe con claridad este tipo de relación:

El argumento de que nuestros obreros y empleados son inteligentes y capaces de defenderse por sí mismos del egoísmo de sus patronos, no es de tenerse en consideración, pues es bien sabida la desigualdad tan grande generalmente existente entre las partes en un contrato de servicio. La necesidad del empleado y de sus familiares le obliga a veces a someterse a las intransigencias del patrono, siendo la necesidad un arma tan efectiva que poco o nada puede hacer contra ella la inteligencia del obrero necesitado (1936, p. 256, énfasis del autor)

El ataque a los sectores organizados obreros ha sido resonante. Este ha sido visto como un obstáculo por la teoría neo-clásica para el funcionamiento eficiente del mercado laboral y para la maximización de ganancias de los empresarios. Hoy día, los sectores empresariales equiparan las organizaciones obreras a males tales como las drogas en sus empresas. Sin embargo, por la relación desigual de poder, las organizaciones obreras (sindicatos, consejos obreros) son una herramienta que tienen los desposeídos de los medios de producción para reducir o anivelar esa desigualdad de poder y económica. Diferentes autores (Gordon, 2012; Mishel, 2012) argumentan que existe una relación inversa entre la tasa de unión sindical y la desigualdad económica. Esto se puede constatar con el trabajo del Economy Policy Institute (EPI) donde se demuestra como la tasa de unión sindical ha ido bajando desde finales de la década del 1950 en los Estados Unidos, mientras ha ido aumentado el ingreso proveniente a las personas que se encuentran entre el 10 % más rico de los Estados Unidos (Ver Gráfica 1). O sea, que a medida que menos trabajadores se organizan, más ingresos obtienen los empresarios y dueños de los medios de producción.

Gráfica 1: Tasa de Unión Sindical y Porciento del Ingreso que va para el 10% más rico en Estados Unidos, 1917 – 2013

En los Estados Unidos, la implantación de las medidas de flexibilización laboral a finales de la década del 1980 y principios de los 1990 se presenta como referente a seguir para las economías del mundo, y en Puerto Rico sigue siendo el referente principal en torno a las leyes laborales. A pesar que se ha comprobado que por las políticas neo-liberales las clases bajas y medias han experimentado mayor desigualdad y pobreza, se sigue promoviendo esas políticas y medidas para Puerto Rico. En los Estados Unidos la drástica reducción de la tasa de unión sindical ha significado una menor participación del ingreso generado en la economía por la clase media (Ver Gráfica 2). Evidentemente, las políticas de flexibilización, lo que han generado en el mercado laboral es una transferencia de riquezas de los sectores trabajadores y bajos a los sectores más ricos y pudientes de la economía de los Estados Unidos.

Gráfica 2 Tasa de Unión Sindical y Porciento de participación en el Ingreso Total por la Clase Media en Estados Unidos, 1968 – 2013. 

Formas de flexibilización laboral propuestas en Puerto Rico:

 Las formas de flexibilización laboral que se han planteado en los últimos meses por diferentes informes y medios para la reestructuración de la economía, apuntan en una sola dirección: abaratar los costos de la mano de obra en Puerto Rico (Ver Tabla 1). Los economistas Argeo T. Quiñones Pérez y Francisco Catalá (2012) han planteado que la crisis económica que vive el País, desde marzo del 2006, es una de índole de la estructura productiva, resultado del modelo de industrialización por invitación (Operación Manos a la Obra) y basado en un enclave manufacturero con poca relación con el resto de la economía de Puerto Rico (Catalá 2012). Ese debe ser el principal reto de transformación, más que los costos de la mano de obra. Ahora bien, siempre la soga corta por lo más fino, y este parece ser el momento idóneo para que los empresarios del patio logren alcanzar sus demandas de años de reducir los costos de la mano de obra a costa de reducir el pago de nómina y tener mayor libertad para controlar los costos haciendo al trabajador lo más desechable posible.

Tabla 1: Formas de flexibilización laboral propuestas en Puerto Rico

Forma de flexibilidad

Efecto

Referencia

Reducción del salario mínimo

Reducción del salario de alrededor de 30 por ciento de los trabajadores de Puerto Rico.

Informe de Krueger (2015);

Informe del Banco de la Reserva Federal (2014)

Aumento del periodo probatorio de 3 meses a 1 o 2 años

Mayor capacidad de ajuste en la estructura de costo para el empresario brindándole la libertad de reducir (despido) parte de su plantilla (en probatoria) de acuerdo a la demanda, sin importar el esfuerzo del trabajador/a.

Informe de Krueger (2015)

Cambio del pago de tiempo extra

Cambio del pago de tiempo extra después de la 40 horas semanales, y no después de las 8 horas diarias, afectando así la posibilidad de aumento de jornadas diarias de más de ocho horas sin cobro de tiempo adicional

Informe de Krueger (2015); Sociedad para la Gerencia de Recursos Humanos (2015)

Aumento de la jornada laboral a 10 horas (flexi-time)

Aumento de la jornada laboral diaria a 10 horas sin derecho al cobro del tiempo extra.

Sociedad para la Gerencia de Recursos Humanos (2015);

Proyecto de la Cámara de Comercio 886 (2011)

Reducción de las licencias de vacaciones y enfermedades

Reducir el costo al patrono del pago de licencias de vacaciones 30 a 15 días en el caso de los empleados públicos y de 15 a 8 en el caso de los privados. Por el lado de licencia de vacaciones la reducción seria igual equivalente a la mitad de lo que acumula el empleado público.

Informe de Krueger (2015);

Cámara de Comercio (2011)

Indemnización por despido injustificado

Reducción de meses pagos por despido injustificado, se quita la presunción de la violación de la ley 80 al patrono, y se pone la defensa en manos del trabajador despedido, donde los recursos económicos del trabajador dependerán de cuanto este se pueda defender.

Cámara de Comercio (2011)

Fuente: Desarrollada por el Autor

Desde mediados de la década de 1990, en Puerto Rico se viene haciendo un llamado a la flexibilidad laboral y a equiparar las leyes laborales a la de los Estados Unidos. Los reclamos principales son de parte del sector empresarial organizado, tanto la Coalición del Sector Privado como la Cámara de Comercio de Puerto Rico. Su interés principal, es continuar ampliando los márgenes de ganancias a costa de la reducción de la calidad de vida de los trabajadores (que ya está bastante deteriorada), aumentado la transferencia de riquezas de parte de la clase trabajadora a los sectores altos de la economía del País (extranjeros y locales).

En las diferentes partes de las economías industrializadas, la desreglamentación del trabajo promovido por la flexibilización laboral lo que ha traído es: mayor desigualdad, precariedad laboral, reducción de protecciones y beneficios alcanzados con mucho sacrificio y sangre derramada por la clase obrera, y no por concesión de la clase empresarial. En nombre de la competitividad pretenden ponernos las cadenas de la esclavitud, aumentando la tasa de explotación y revirtiendo los avances de la clase trabajadora. A los/as trabajadores/as no les queda otra opción que tomar mayor participación en la creación de un modelo alterno de sociedad, pues de lo contrario los sectores empresariales continuarán imponiendo su modelo.

Bibliografía:

Catalá, F. (2012). Promesa rota: una mirada institucionalista a partir de Tugwell,. San Juan, Puerto Rico: Ediciones Callejón.

Faux, J. (2012). The servant economy. John Wiley & Sons, Inc.

Federal, B. de la R. (2014). An Update on the Competiviness of Puerto Rico’s Economy . New York.

Gordon, C. (2012). Union decline and rising inequality in two charts. Retrieved from http://www.epi.org/blog/union-decline-rising-inequality-charts/

Hobsbawm, E. (1994). Historia del Siglo XX. (Editorial Crítica, Ed.). España: Book-Print.

Mishel, L. (2012). Unions, Inequality, And Faltering Middle-Class, 1–12.

OCDE. (1994). THE OECD JOBS STUDY Facts , Analysis , Strategies (1994)., (1994), 1–55.

Polanco, G. (1936). Horas de Trabajo. In Legislación Social de Puerto Rico (pp. 249–265).

Rivera, N. E. R., Monge, L. A. Z., Ortiz, E. B., Ramos, T. M., Miranda, A. L. S., Nieves-duhart, B., & Rivera, V. (2008). Revista de Estudios Críticos del Derecho (clave), Universidad Interamericana de Puerto Rico, Facultad de Derecho, 3(1).

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